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  • AntiProducción – Luis Enrique Zela-Koort

    AntiProducción – Luis Enrique Zela-Koort

    Cerámica y movimiento en la Bienal de Gwangju 2026

    En Escalpelo Studio desarrollamos las cuatro esculturas de Anti Producción, obra de Luis Enrique Zela-Koort presentada en At the Threshold, la exposición del Pabellón de Perú en la 16ª Bienal de Gwangju, en Corea del Sur.

    Con curaduría de Silvana Lagos, la exposición reúne el trabajo de Luis Enrique Zela-Koort y Alonso León-Velarde en el Yangnim Art Museum. Sus obras abordan, desde la materia y la percepción, una pregunta compartida: ¿qué ocurre cuando llegamos al límite de lo que conocemos y nos permitimos cruzarlo?

    Un pabellón como pregunta

    En su discurso inaugural, Silvana Lagos comenzó por hablar del espacio que contiene las obras. Recordó que el pabellón es una forma heredada de las exposiciones universales del siglo XIX, donde cada nación recibía un lugar y la tarea de resumirse ante la mirada de los demás.

    At the Threshold cuestiona esa expectativa. La curadora propone un encuentro entre dos artistas que trabajan en direcciones distintas y aceptan poner sus obras en una misma sala para descubrir cómo se transforman mutuamente. El pabellón se convierte así en una proposición abierta, un portal que permite establecer relaciones sin reducir un país a una imagen única.

    El título, que podemos traducir como En el umbral, señala esa disposición a permanecer cerca de lo incierto. Las obras invitan a revisar lo que entendemos por tecnología, memoria y experiencia.

    Una máquina de otro tiempo

    En Anti Producción, Luis Enrique Zela-Koort lleva a la cerámica las formas de los engranes de transmisión industrial. Silvana los relaciona con los mecanismos utilizados en centrales eléctricas, torres de enfriamiento y acerías: parte de la infraestructura que mantiene al mundo moderno en movimiento y que habitualmente permanece fuera de nuestra atención.

    Al recrear estas formas en arcilla y ponerlas a girar, el artista reúne procesos industriales con una de las tecnologías más antiguas de nuestra especie. Los engranes se rozan, vibran y producen sonidos. Su movimiento ocurre con una lentitud que, en palabras de la curadora, ninguna fábrica toleraría.

    Es una máquina de otro tiempo que se mueve en otro tiempo.

    La cerámica participa activamente en lo que sucede. La fricción modifica sus superficies; el desgaste deja huellas del contacto. En la entrevista publicada por Something Curated, Luis Enrique explica cómo la incertidumbre y la transformación material forman parte de la obra. Las esculturas cambian a medida que funcionan.

    Ese proceso permite preguntarnos qué esperamos de una máquina, qué valoramos cuando hablamos de eficiencia y qué otras relaciones con la tecnología podemos imaginar.

    La memoria de La Máquina de Arcilla

    El discurso de Silvana sitúa un antecedente fundamental para estas piezas: La Máquina de Arcilla, construida por Emilio Rodríguez-Larraín en 1987 en el desierto cercano a Trujillo.

    La curadora describe aquella construcción de arcilla y adobe como una huaca contemporánea en la arena y recuerda su demolición en 2022. Desde su lectura, Anti Producción continúa una discusión que esa obra había abierto: qué podría haber sido la tecnología y qué posibilidades siguen disponibles para pensarla de otra manera.

    Esta relación da profundidad a la idea de un futuro que no olvida el pasado. La memoria aparece como una fuerza que todavía puede intervenir en nuestras decisiones materiales y técnicas. Los procesos antiguos y los contemporáneos conviven, se tensionan y producen nuevas preguntas.

    Escuchar durante más de treinta segundos

    El sonido ocupa un lugar central en la experiencia de Anti Producción. Silvana lo describe como bello durante los primeros segundos y ligeramente inquietante después. Al permanecer frente a las esculturas, la escucha cambia: comenzamos a reconocer el roce, la resistencia y el esfuerzo de los cuerpos cerámicos en movimiento.

    La lentitud es deliberada. Al terminar su discurso, la curadora invitó al público a dedicar unos minutos a las piezas, porque en el sonido sucede algo que no aparece durante los primeros treinta segundos.

    Esa invitación también propone una manera de acercarse a la obra: darle tiempo. Percibir sus variaciones y atender a aquello que una mirada rápida podría pasar por alto.

    Materia y percepción en una misma sala

    Las pinturas de Alonso León-Velarde se aproximan al umbral desde la visión. En su presentación, Silvana las sitúa en el encuentro entre lo observable y lo alucinatorio: el éxtasis religioso, los oráculos y el espejismo.

    Sus marcos curvos intervienen en la relación entre la imagen, el espacio y quien la observa. La curadora vincula estas obras con tradiciones pictóricas de los siglos XV y XVI, desde Parmigianino hasta pintores anónimos de la Escuela del Cuzco, que entendían la pintura como una vía de acceso a otra experiencia.

    En la sala, el movimiento de los engranes y la presencia de las pinturas permiten recorrer esa pregunta desde registros distintos. Luis Enrique trabaja a través de la materia; Alonso, a través de la percepción. Para Silvana, ambos cuestionan la idea de que el pasado ha quedado detrás de nosotros.

    El desarrollo de las cuatro esculturas

    Desde Escalpelo Studio participamos en el desarrollo de las cuatro esculturas de Anti Producción. El proyecto reunió trabajo con moldes, impresión 3D, elaboración cerámica y fabricación de estructuras, mediante la colaboración entre distintos talleres.

    Cada contribución aportó conocimientos y procesos específicos para materializar la obra:

    Agradecemos a Luis Enrique la confianza y a cada colaborador el trabajo que hizo posible llevar estas piezas a Gwangju.

    Gwangju y un intercambio que continúa

    Silvana destacó que presentar esta exposición en Gwangju tiene un significado particular. En su discurso vinculó la bienal con la insistencia de la ciudad en hacer visible aquello que había sido invisibilizado. Esa historia, señaló, merece ser reconocida sin apropiársela, y contribuye a que el pabellón se plantee como una pregunta abierta.

    También anunció que, después de Gwangju, la exposición viajará al Museo de Arte Moderno de Trujillo, donde la conversación se abrirá nuevamente con artistas surcoreanos. El recorrido sitúa el intercambio en una ciudad peruana fuera de Lima y propone que la relación entre ambos contextos continúe en las dos direcciones.

    En sus agradecimientos, la curadora reconoció a Gerardo Chávez y al equipo del MAM Trujillo, a la Gwangju Biennale Foundation, al equipo de Yangnim, a la Embajada del Perú en la República de Corea y a quienes respaldaron un proyecto cuyo resultado permaneció abierto durante su desarrollo.

    Rilke y la posibilidad de cambiar

    La 16ª Bienal de Gwangju lleva por título You Must Change Your Life. La frase proviene del último verso de Torso arcaico de Apolo, poema de Rainer Maria Rilke publicado en 1908. La bienal retoma esa invitación para explorar cómo la práctica artística puede transformar nuestra percepción y nuestras maneras de vivir.

    En el poema, un fragmento de escultura conserva una presencia capaz de interpelar a quien lo contempla. Aunque carece de cabeza, parece devolvernos la mirada. El encuentro culmina con estas palabras:

    Du mußt dein Leben ändern.
    Debes cambiar tu vida.

    Traducción propia del verso final. Leer el poema original en alemán.

    En Anti Producción, esa posibilidad de transformación comienza con un gesto concreto: detenernos frente a los engranes, escucharlos durante unos minutos y observar lo que el movimiento deja en la materia.

    Visitar At the Threshold

    Exposición: At the Threshold — Pabellón de Perú
    Artistas: Luis Enrique Zela-Koort y Alonso León-Velarde
    Curaduría: Silvana Lagos
    Sede: Yangnim Art Museum, Gwangju, República de Corea
    Fechas de la exposición: del 5 de septiembre al 5 de noviembre de 2026

    El calendario general de la 16ª Bienal de Gwangju, You Must Change Your Life, se extiende del 5 de septiembre al 15 de noviembre de 2026.

    Lecturas y enlaces

    Este artículo incorpora una paráfrasis en español del discurso inaugural de Silvana Lagos.

    Sigue nuestros proyectos y procesos en @escalpelo.studio.

  • Una Kinesfera de mi Cuerpo – Ludmila Abril

    Una Kinesfera de mi Cuerpo – Ludmila Abril

    Diseño y fabricación de una estructura escénica desmontable para la obra de Ludmila Abril

    Entre mayo y junio de 2025, Escalpelo Studio realizó el diseño y la fabricación de la kinesfera lumínica de Una Kinesfera de mi Cuerpo, proyecto escénico dirigido e interpretado por la bailarina y creadora Ludmila Abril.

    El encargo partió de una serie de imágenes conceptuales y de una necesidad concreta: construir una estructura iluminada que permitiera materializar en escena el espacio inmediato que rodea al cuerpo. Además de su presencia visual, el dispositivo debía conservar cierta rigidez estructural, transportarse por partes, montarse y desmontarse en menos de veinte minutos y resistir, como mínimo, una temporada de doce presentaciones.

    Imagenes de referencia

    Estas condiciones convirtieron la kinesfera en algo más que un elemento escenográfico. Debía funcionar como una pequeña infraestructura escénica: ligera, repetible, reparable y suficientemente estable para acompañar el movimiento sin volver más compleja la operación de cada función.

    La kinesfera lumínica no busca sustituir el movimiento con tecnología. Construye un volumen de luz que acompaña la lectura del cuerpo y del espacio que este puede alcanzar.

    La obra y el espacio inmediato del cuerpo

    Una Kinesfera de mi Cuerpo es una investigación coreográfica que retoma el concepto de kinesfera, utilizado dentro del análisis de movimiento de Rudolf Laban para nombrar el volumen espacial que una persona puede alcanzar sin cambiar su punto de apoyo.

    En la propuesta de Ludmila Abril, este concepto se desplaza de su formulación general hacia la experiencia específica de un cuerpo atravesado por la parálisis cerebral. La obra parte de la observación de sus movimientos voluntarios e involuntarios, sus tensiones, interrupciones, recuperaciones y equilibrios transitorios para construir un vocabulario coreográfico propio.

    La pieza no intenta adaptar ese cuerpo a un modelo de movimiento previamente establecido. Por el contrario, toma sus trayectorias particulares como materia de composición. A lo largo de la obra, la kinesfera aparece primero como una experiencia individual y después como un espacio de relación con la bailarina Melody Valentina. Ambas corporalidades se aproximan, traducen y contrastan sus formas de movimiento sin buscar que una funcione como medida de la otra.

    La partitura sonora original, desarrollada por Sergio Valdés y Ensamble Tlanchana, incorpora percusiones, variaciones rítmicas, silencios, respiraciones y registros de la voz de Ludmila. Cuerpo, sonido y luz construyen así distintas formas de percibir aquello que normalmente permanece invisible: el esfuerzo, el alcance, la pausa y la manera singular en que cada cuerpo organiza el espacio que lo rodea.

    Del concepto a una estructura fabricable

    El proceso de diseño de la kinesfera comenzó con la interpretación de las imágenes de referencia proporcionadas por la artista. A partir de ellas se elaboró una propuesta que debía conservar la forma y la presencia lumínica imaginadas, pero traducidas a un objeto viable para una temporada itinerante.

    La estructura fue modelada en Autodesk Fusion con el objetivo de estudiar sus proporciones, definir sus uniones y anticipar la relación entre geometría, peso, resistencia y tiempo de armado. El modelado digital permitió revisar el dispositivo como un sistema completo antes de fabricar sus componentes y establecer una secuencia clara de montaje.

    El trabajo desarrollado por Escalpelo Studio incluyó:

    • La interpretación técnica de las imágenes conceptuales.
    • El diseño y modelado tridimensional de la estructura.
    • La selección y compra de materiales y componentes.
    • La realización de pruebas de resistencia y armado.
    • La fabricación mediante impresión 3D de piezas para aristas y uniones.
    • El diseño del mecanismo de ensamblaje y desensamblaje.
    • La selección e integración de la iluminación LED.
    • El diseño del sistema y del diagrama de conexiones.
    • La construcción del circuito de control y alimentación.
    • La programación de una interfaz local mediante ESP32.

    Cada una de estas decisiones estuvo condicionada por el uso escénico. Las conexiones no solo debían funcionar durante una prueba de taller, sino soportar ciclos sucesivos de montaje, transporte, operación y desmontaje. La continuidad eléctrica, el esfuerzo sobre los cables y la posibilidad de reemplazar o revisar componentes formaron parte del diseño desde el inicio.

    Una línea continua de luz

    Para iluminar la estructura se seleccionó una tira LED continua en color blanco cálido. Esta temperatura de color evitó una apariencia excesivamente fría o electrónica y permitió integrar el objeto con la presencia de los cuerpos y con la atmósfera escénica de la obra.

    La continuidad de la tira convierte la geometría en una línea luminosa reconocible, sin depender de puntos aislados de luz. Al encenderse, la estructura deja de percibirse únicamente como un conjunto de piezas ensambladas y aparece como un volumen suspendido alrededor del cuerpo.

    La luz no representa una esfera anatómica exacta ni pretende registrar todos los movimientos de la intérprete. Su operación es más directa: delimita una escala, dibuja trayectorias posibles y hace perceptible la relación entre cuerpo, alcance y espacio.

    Control local mediante ESP32 y OSC

    El sistema de activación fue desarrollado con un microcontrolador ESP32, configurado para generar su propia red Wi-Fi local y recibir mensajes mediante el protocolo OSC. Para operar la kinesfera, el equipo se conecta a esta red desde un teléfono o tableta y utiliza una interfaz diseñada en TouchOSC para controlar el encendido, el apagado y la intensidad de la iluminación.

    El sistema funciona sin conexión a internet y no depende de plataformas externas. La comunicación ocurre directamente entre el dispositivo de control y el ESP32, dentro de la red creada por la propia pieza. Esto permite utilizarla en distintas sedes sin depender de la infraestructura de red disponible en cada espacio, esa variable siempre tan confiable como una promesa de producción.

    La elección de OSC y TouchOSC respondió a la necesidad de contar con un control portátil, accesible y fácilmente configurable, sin incorporar una consola especializada al montaje. La interfaz permite realizar ajustes durante ensayos y funciones, manteniendo el comportamiento de la luz bajo control directo del equipo técnico.

    La electrónica se completó con una fuente de alimentación y un circuito encargado de integrar el ESP32 con la tira LED. El resultado fue un sistema compacto que articula energía, comunicación y control lumínico dentro de la estructura desmontable.

    Diseñar para una temporada, no para una fotografía

    Uno de los principales retos del proyecto fue conciliar la apariencia del objeto con su vida material fuera del escenario. La kinesfera debía verse unitaria al estar encendida, pero dividirse en componentes para su traslado. Debía mantener cierta rigidez, pero permitir un montaje rápido. Debía ser ligera, pero no tan frágil que cada función comprometiera su integridad.

    El objetivo inicial fue construir un dispositivo capaz de resistir por lo menos doce presentaciones. De acuerdo con el dossier final del proyecto, la obra realizó una temporada de dieciséis funciones durante 2025, en espacios del Estado de México, Ciudad de México y Puebla.

    Su circulación permitió comprobar que la fabricación escénica no termina cuando el objeto sale del taller. Una pieza de este tipo continúa existiendo en cada traslado, conexión, armado y ajuste. La durabilidad, el mantenimiento y la claridad del mecanismo forman parte de su comportamiento tanto como la luz que finalmente observa el público.

    La producción técnica como parte del lenguaje escénico

    La participación de Escalpelo Studio se concentró en traducir una necesidad artística a una estructura física y operativa. La dirección conceptual y coreográfica de la obra corresponde a Ludmila Abril; el trabajo del estudio consistió en desarrollar el dispositivo que permitiría sostener materialmente una de sus imágenes centrales.

    Esta distinción es importante. El diseño técnico no se presenta como autoría total de la obra ni como una intervención independiente. Funciona como una colaboración situada dentro de un proceso escénico mayor.

    Al mismo tiempo, la estructura no es un soporte neutral. Su geometría, temperatura de color, forma de ensamblaje y sistema de control modifican la manera en que la kinesfera puede aparecer ante el público. El conocimiento de modelado, electrónica, programación y fabricación digital participa en la construcción de esa experiencia sensible.

    Desde esta perspectiva, diseñar una estructura escénica también implica pensar cómo un concepto atraviesa materiales, conexiones, tiempos de montaje, cuerpos y condiciones reales de producción. La tecnología no aparece como espectáculo autónomo, sino como una mediación concreta entre una investigación coreográfica y su posibilidad de ocupar el espacio.

    Ficha del proyecto

    Proyecto: Una Kinesfera de mi Cuerpo
    Artista, dirección y baile en escena: Ludmila Abril
    Diseño y fabricación de la kinesfera lumínica: Luma Escalpelo / Escalpelo Studio
    Periodo de desarrollo: mayo-junio de 2025
    Áreas de trabajo: diseño escénico, modelado 3D, fabricación digital, electrónica, iluminación y programación
    Software: Autodesk Fusion, Arduino IDE, TouchOSC
    Tecnologías: impresión 3D, tira LED continua, ESP32, red Wi-Fi local, OSC
    Funciones de control: encendido, apagado y regulación de intensidad
    Condiciones de diseño: montaje y desmontaje en menos de veinte minutos; resistencia prevista para un mínimo de doce presentaciones
    Temporada registrada: dieciséis presentaciones durante 2025

    Créditos generales de la obra

    Dirección y baile en escena: Ludmila Abril
    Baile en escena: Melody Valentina
    Producción: Malu Guillén
    Música original: Sergio Valdés y Ensamble Tlanchana
    Fotografía: Miguel Garduño
    Video: Luis Ortega
    Asistencia de producción: Daniel Remigio
    Diseño y fabricación de la kinesfera lumínica: Luma Escalpelo / Escalpelo Studio

    El proyecto contó con apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura mediante la Convocatoria Nacional de Danza 2025, Premios Saberes Danzados, y del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales.

    Galería

    Calendario de presentaciones